Hace muchos años, podíamos disfrutar de GTA, un juego bastante gamberro, donde hacer el loco era la base. La vista era cenital, con escenarios 3D y objetos 2D. El control era algo tosco, pero como estábamos acostumbrados en la época, era cuestión de un ratito pillarle el truco y poder correr haciendo eslalon entre los coches. La temática del mierdecilla que poco a poco mejora su posición gustó mucho. Tanto que cada 1 o 2 años aparecía una nueva entrega, mejorando al anterior y el cambio de vista en GTA 3 había cambiado la forma de concebir el juego también. ¿El problema? Que GTA 4 es muy malo. Pero malo con avaricia. De los que matan gatitos. Os explico por qué.

